“…Claro, la institución arte es muy compleja porque tiene, como es el caso de España, una política de premios que es el modo de vida que tienen los artistas para sobrevivir. Se trata de una dinámica de obediencia: el premio se le da, pues, al perro por haber hecho una buena labor. A los artistas les va bien si le dan la mano al poder, si aparecen retratados con el poder, a ser posible junto al rey.
“El arte está muy coartado, si además tienes en cuenta que las universidades o escuelas de arte parecen diseñadas para que de allí no salga nada: frente a cualquier signo de disconformidad o de diferencia van a por ti en vez de potenciarte. Tienen muy controlado lo que es arte, y les molesta cuando algo se les escapa de las manos, cuando algo no ha sido refrendado por ellos…” (Leer completo en Santiago Sierra. MARCO, Vigo. Público)
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