“…Acabaría ahora señalando cómo con esa cortesana política de rey sol –que sateliza a su alrededor toda la vida del sistema arte español: se ponen y quitan comisarios, se envían a los amiguetes a Venecia o a Silos, se dan todos los premios, nacionales o no, se controlan todos los concursos, se escribe (sin escribirla) la historia del arte, se activa y recompensa a los periodistas afines, se coloca a la propia gentecilla en las juntas directivas de las asociaciones, etc- se contribuye fundamentalmente a degradar y desinstituir el campo intelectual que empezaba entre nosotros a estar en formación, y ello a causa de la misma expropiación –en su ejercicio omnímodo del poder centralizado- de toda la autoridad del saber autónomo. Tanto para las agencias que son absorbidas –y en el proceso desarmadas- como para aquellas que se quedan fuera –y entonces desautorizadas en su segregación- el total polifónico de las voces se ve anulado en silencio, a favor de la única voz que entonces se instituye con fuerza –que es de legitimación- falsificada y falsificadora. Justamente allí, en esa dinámica de apropiación de legitimidad que desemboca en una total denigración de las voces –insisto: tanto y por igual a las que absorbe como a las que deja fuera, a las que incluye como a las que excluye, y su pequeña política del día a día se consagra por entero a ello- se ponen las bases sobre las que, en mi opinión, se viene dibujando el actual mapa del silencio”. (Leer completo en Jose Luis Brea: “Estado del arte: la institución como poder de las “estéticas de lo pseudo”. Salón Kritik)
Comentarios y debate en e-norte
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Sobre acceso al poder en el arte español.